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Esta sencilla ceremonia prescripta por la costumbre, indicaba que el hijo continuaría rindiendo culto a los dioses  fundadores de la familia y conservando en el seno de la suya, las acendradas virtudes y las austeras costumbres que labraron la grandeza de la Roma de Catón y Marco Aurelio.

Exalumnas de la Escuela Normal Nº 2 imitemos este ejemplo prudente y sabio como todos los que ofrece un pueblo en los albores de su civilización. Al alejarnos de este hogar espiritual permanezcamos ligadas a él por un solo culto, por una común aspiración,  culto de los sentimientos de amor y fraternidad que unieron a todos aquellos que a él pertenecieron; aspiración de difundir fuera de la casa, la obra silenciosa pero fecunda que realiza en pro de la Cultura Popular”.

Éstos son los ideales que animan la existencia de esta ASOCIACIÓN DE EXALUMNAS DE LA ESCUELA NORMAL Nº 2.

 

Un 3 de julio de 1927, surge la flamante institución que contó, desde sus comienzos con una animadora incansable: Dolores Dabat; y con un espíritu emprendedor y comprensivo: Ana María Benito.

“Ambas le imprimieron a la Asociación de Exalumnas de la Escuela Normal un sello personal:“

  • Dolores Dabat, le dio el dinamismo, la ética, los principios democráticos, la dignidad y la nobleza de las altas finalidades.
  • Ana María Benito, le infudió, junto con el fervor de una juventud pujante y bien inspirada, su espíritu de iniciativa, su claridad de visión, su sencillez cordial, su profundo sentido de justicia, su afán de perfeccionamiento y  su propia inquietud” (Pág. 355. Libro de las Bodas de Plata)

Con todos estos aportes se formó el clima característico de la nueva institución.

“La Asociación de Exalumnas de la Escuela Normal Nº 2 es quien realiza actualmente la verdadera obra de cultura popular en Rosario” (Pág. 356 op.cit.)

“La vida de la Asociación de Exalumnas –dijo un órgano de la prensa- abarca un capítulo de la vida cultural de la ciudad. Dentro de sus medios y recursos se impone una obra meritísima que no puede negarse ni desconocerse. Es así como ha venido programando su acción intensa en pro de los intereses culturales de la ciudad. Y lo que es más auspicioso, la Asociación prolonga a través de su obra, la de la Escuela, prestigiándola con actos de indiscutible significación intelectual y espiritual” (Pág. 356 op. Cit.)

En el mismo ciclo se iniciaron las reuniones culturales que se han sucedido hasta la fecha con éxito creciente. Y no dudamos en afirmar que ha sido este aspecto de sus actividades sociales, el que ha conquistado para la prestigiosa asociación femenina la posición definitiva e inconmovible de que goza y su reconocimiento por los altos círculos intelectuales del país. Desde la primera reunión, realizada el 1º de julio de 1928 que estuvo a cargo de artistas rosarinos, han ocupado esta tribuna los más destacados exponentes con que cuenta la intelectualidad científica y literaria de nuestro país y de los extranjeros de habla española que han visitado la ciudad.

El comienzo de la Asociación estuvo en manos de Rosario Ahorna como presidenta, acompañada de Ana María Benito, en calidad de Secretaria. A ellas les cupo esa pesada tarea: el dar comienzo...

El período 1930-1931 se cumplió bajo la presidencia de Ana María Benito y se caracterizó por una marcada tendencia a brindar la tribuna a las personalidades prestigiosas del Arte y de la Ciencia que las rutas oceánicas traían a nuestros puertos.

Fue ésa una época brillante en la vida de la Asociación. El prestigio de Ana María beneficiaba directamente a la Asociación que representaba desde su más alto sitial con la voluntad, la fe y el entusiasmo de quien lucha desde el llano para la conquista de un ideal.

Las comisiones directivas no escatimaron esfuerzos ni sacrificios en su propósito de ofrecer a sus asociados, a los círculos intelectuales y al público en general, reuniones de verdadera significación artística. Y lograron ampliamente su objetivo.

La Asociación de Exalumnas “Ana María Benito”, hoy como en otros tiempos, continúa con su incansable tarea de ofrecer a su Escuela y al público en general, actividades, reuniones y encuentros de verdadero valor artístico, contribuyendo al enriquecimiento y promoción de la cultura en sus distintas formas.

Celosas custodias de un rico patrimonio histórico, han sabido encarnar aquellos principios y han dado y siguen dando a luz, importantes y valiosas acciones al servicio de todo aquello que engrandece a cada una de las personas y a toda la comunidad.

Hoy, siguen siendo fiel testimonio de aquel primer compromiso...